Cómo has cambiado, pelona,
cisco de carbonería.
Te has vuelto una negra mona
con tanta huachafería.
Te cambiaste las chancletas
por zapatos taco aguja,
y tu cabeza de bruja
la amarraste con peinetas.
Por no engordar sigues dietas
y estás flaca y hocicona.
Imitando a tu patrona
has aprendido a fumar.
Hasta en el modo de andar
cómo has cambiado, pelona.
Usas reloj de pulsera
y no sabes ver la hora.
Cuando un negro te enamora
le tiras con la cartera.
¡Qué…! ¿También usas polvera?
permite que me sonría
¿Qué polvos se pone usía?:
¿ocre? ¿rosado? ¿rachel?
o le pones a tu piel
cisco de carbonería.
Te pintaste hasta el meñique
porque un blanco te miró
«¡Francica, botá frifró
que son comé venarique…!»
Perdona que te critique,
y si me río, perdona.
Antes eras tan pintona
con tu traje de percala
y hoy, por dártela de mala
te has vuelto una negra mona.
Deja ese estilo bellaco,
vuelve a ser la misma de antes.
Menos polvos, menos guantes,
menos humo de tabaco.
Vuelve con tu negro flaco
que te adora todavía
Y si no, la policía
te va a llevar de la jeta
por dártela de coqueta
con tanta huachafería.
Awww don Nicomedes Santa Cruz, moreno increíble, creativo, honesto, orgullo del pueblo peruano . Gracias @rosi por compartir el poema La Pelona, con su popular frase: “Cómo has cambiado pelona”.
Este poema fue escrito por Nicomedes Santa Cruz, decimista y gran cultor del arte afroperuano. Este poema es una sátira a una mujer que adopta costumbres cursis y afectadas.
Hace ya diez años
que recorro el mundo.
¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
Quien vive de prisa
no vive de veras,
quien no echa raíces
no puede dar frutos.
Ser río que recorre,
ser nube que pasa,
sin dejar recuerdo
ni rastro ninguno,
es triste y más triste
para quien se siente
nube en lo elevado,
río en lo profundo.
Quisiera ser árbol
mejor que ser ave,
quisiera ser leño
mejor que ser humo;
y al viaje que cansa
prefiero terruño;
la ciudad nativa con sus campanarios, arcaicos balcones,
portales vetustos
y calles estrechas,
como si las casas tampoco quisieran separarse mucho…
Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.
El hombre es anima de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.
Ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.
El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo del tigre.
El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
-antes que lo devoren- (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.
Rosario Castellanos fue una escritora, intelectual y poetisa mexicana del siglo XX. Destacó por la agudeza de su crítica ante una sociedad que se imponía y relegaba a los más vulnerables: los pueblos indígenas y las mujeres.
Sabias palabras de la Madre Teresa de Calcuta,
hay que dejar que loa hijos tengan sus propios desafíos, también tomarán su propio camino pero lo que apredieron de pequeños eso los guiará en la vida.
Gracias Gaby @Gaby