TONGOLELE: Los Gemelos ASQUEROSOS que la DESTRUYERON… y La Verdad OCULTA que reveló ANTES de MORIR.
Tongolele fue la reina de las danzas tahitianas del cine de oro mexicano. La vedette del mechón blanco de pelo que llenó los cabaretes de la calle Independencia durante ocho décadas. La bailarina que el arzobispo primado monseñor Luis María Martínez Rodríguez trató de expulsar del territorio nacional con una carta pastoral leída en mil ciento sesenta y ocho parroquias del país en marzo de mil novecientos cuarenta y ocho. ¿Cómo pudo la vedette más famosa del cine de ficheras terminar sola en una mansión del fraccionamiento San Manuel de Puebla, con Alzheimer avanzado, sin ninguno de sus dos hijos gemelos al lado en el momento exacto de la muerte? Todo empezó en Spokane, Washington, un pueblo del noroeste helado de Estados Unidos, el tres de enero de mil novecientos treinta y dos. Una niña de piel muy blanca, cabello negro tupido y ojos oscuros nació en una casa modesta de la avenida Sinto, hija de un mecánico mexicano llamado Elmer Sven Montes que la abandonó a los cinco años, y de una gringa alcohólica llamada Edna Pearl Farrington que la golpeaba con un cinturón de cuero café cada vez que llegaba borracha de la cafetería del hotel Davenport. Su nombre real era Yolanda Ivonne Montes Farrington. Pero durante ochenta años el planeta hispanohablante entero la conocería con otro nombre. Tongolele. En este documental descubrirás:
- El pacto verbal firmado entre bocado y bocado del filete miñón en el restaurante del hotel del Prado el dieciséis de noviembre de mil novecientos cincuenta y seis por Antonio Zayas Cárdenas y Enrique Palacios Rodríguez, los dos empresarios rivales del centro de la Ciudad de México que decidieron el destino privado de Tongolele sin que ella participara de la conversación.
- La fotografía tomada por un fotógrafo callejero en la playa La Condesa de Acapulco el catorce de agosto de mil novecientos cincuenta y dos, escondida durante setenta y tres años en una caja de zapatos marca Salvatore Ferragamo detrás de una viga del ático de la mansión de Cuernavaca, y descubierta por los gemelos Ricardo y Rubén González Montes en marzo del año dos mil doce cuando la familia empezó a desmontar propiedades después del diagnóstico de Alzheimer.
- La libreta de tapa negra marca Scribe donde el detective Marcial Ruvalcaba Osuna apuntó durante seis meses de mil novecientos cincuenta y seis las treinta y siete visitas de Yolanda al departamento de la calle Roma número ciento diecisiete de la colonia Juárez.
- La tarde del dieciséis de febrero de dos mil veinticinco en el fraccionamiento San Manuel de Puebla, y los ocho segundos exactos que Ricardo González Montes se quedó en silencio sobre el volante del auto detenido en el kilómetro noventa y ocho de la autopista México-Puebla al escuchar por teléfono la noticia del deceso de su madre.
La reina de las danzas tahitianas murió cargando en el titular oficial de su funeral el nombre artístico que fue en realidad la máscara detrás de la cual una niña gringa abandonada pudo sobrevivir ocho décadas dentro de una industria mexicana que jamás le habría permitido existir sin ese disfraz. Suscríbete y activa la campana para más historias reales del cine y la música de oro de México.

