A la gran mayoría (y me incluyo), le encanta ese clásico olor a “tierra mojada” cuando empieza a llover. Bien, pues me puse a investigar de dónde viene exactamente y encontré algo que me sorprendió, y es que, ese olor a lluvia, no existe.
Ese olor no es de la lluvia, ni de la tierra en sí. Es un químico llamado Geosmina, que es producido por unas bacterias del suelo (Actinobacterias), las cuales, justo cuando se mojan, liberan esporas.
Pero, aquí viene lo más increíble: y es que, el ser humano, puede detectar la Geosmina en niveles de partes por trillón. Para explicarte mejor, y entendamos este dato curioso…¡¡nuestra nariz es tan sensible a este olor como un tiburón lo es a una gota de sangre en el inmenso océano!!
Tenemos esta gran habilidad marcada por la supervivencia. Para nuestros ancestros, detectar agua a kilómetros de distancia, en medio de la nada, era la diferencia entre la vida y la extinción.
Nuestro cuerpo evolucionó y se programó para identificar ese olor casi imperceptible porque, básicamente, significa la vida.
Ahora entiendo que, disfrutar el olor a lluvia, es en realidad un instinto de supervivencia muy antiguo operando en nuestro cuerpo.
(Visto en redes. Ahora viene cuando alguno/a dice que no…) ![]()
