Estas pequeñas esferas podrían cambiar la forma en que consumimos agua.
Se llaman Ooho!, y fueron creadas como una alternativa a las botellas de plástico de un solo uso.
A simple vista parecen burbujas transparentes.
Pero en realidad son cápsulas hechas a partir de extractos de algas marinas y otros materiales biodegradables.
Lo más llamativo es que pueden comerse.
Cada una contiene agua potable en su interior, y puedes consumirla completa de un solo bocado o romper la membrana para beber el líquido.
La idea detrás de esta tecnología es simple: reducir residuos.
A diferencia del plástico convencional, estas cápsulas se degradan rápidamente y no generan desechos persistentes.
Por eso ya se han probado en eventos como carreras y festivales, donde el consumo masivo de botellas suele generar enormes cantidades de basura.
Además, no están limitadas al agua.
También pueden utilizarse para encapsular bebidas deportivas, jugos y otros líquidos.
Puede parecer algo sacado del futuro, pero es una muestra bastante real de cómo soluciones simples pueden replantear problemas enormes como la contaminación plástica
