Una sustancia pegajosa que los neandertales fabricaban hace 200,000 años acaba de superar pruebas como antibiótico moderno.
No venía de un laboratorio. No tenía nombre químico. Era una pasta oscura y pegajosa que los neandertales fabricaban calentando corteza de abedul — y la usaban para pegar las puntas de piedra a sus lanzas. Lo que nadie supo durante 200,000 años es que también era medicina.
Un equipo de investigadores de las universidades de Colonia, Oxford, Liège y Cape Breton acaba de publicar en PLOS One algo que cambia la imagen que teníamos de los neandertales: la brea de abedul que fabricaban tiene propiedades antibacterianas activas. Los investigadores recrearon el material con métodos neandertales y lo probaron contra Staphylococcus aureus — la bacteria que hoy causa más de 500,000 hospitalizaciones al año solo en Estados Unidos. Funcionó. Con apenas 0.2 gramos cubriendo 100 cm² de piel.
El mecanismo no es misterioso: la brea de abedul contiene fenoles y catecoles que dañan la membrana bacteriana y la matan. Los neandertales no sabían la química. Pero 200,000 años de observación — ver que las heridas untadas con esa sustancia se infectaban menos — es evidencia suficiente para que los investigadores planteen algo incómodo: esto no fue accidental. Fue medicina deliberada.
Y llega en el momento más oportuno posible. La resistencia a los antibióticos es hoy una crisis global — la OMS la clasifica como una de las mayores amenazas para la salud pública del siglo. Los fármacos modernos están perdiendo la batalla contra bacterias que mutan más rápido de lo que la industria farmacéutica puede responder. Y en ese contexto, un compuesto de 200,000 años de antigüedad acaba de entrar al radar de la investigación biomédica.
Los neandertales no tenían hospitales. No tenían microscopios. No tenían Science ni Nature. Tenían observación, corteza de abedul y fuego. Y resulta que era suficiente.
