En la década de 1920, las mujeres que se cortaron el cabello en México, llamadas despectivamente “las pelonas”, desafiaron las normas tradicionales que asociaban el pelo largo con feminidad y obediencia. Su apariencia simbolizaba cambios más profundos: estudiar, trabajar, salir solas y ocupar espacios antes negados. Esto generó rechazo y violencia, incluso ataques físicos y burlas en la prensa. figuras como Antonieta Rivas Mercado y Nahui Olin representaron esta nueva identidad femenina.
El cabello corto se convirtió en un símbolo de libertad, autonomía y transformación social, marcando un cambio en la forma en que México entendía el papel de las mujeres.