Los ciervos de Nara llevan más de 1,200 años viviendo entre humanos ![]()
Son considerados animales sagrados mensajeros de los dioses en la tradición sintoísta y han caminado libremente por la ciudad de Nara y sus alrededores desde la fundación del templo Tōdai-ji en el siglo VIII ![]()
En ese milenio de convivencia algo extraordinario ocurrió ![]()
Los ciervos de Nara aprendieron a hacer reverencias ![]()
No como entrenamiento deliberado.
Sino porque observaron que los humanos que les daban comida hacían una pequeña inclinación antes de ofrecerla el gesto de cortesía japonés ![]()
Los ciervos comenzaron a responder con una inclinación propia.
Con el tiempo generaciones de ciervos aprendieron que inclinarse hacia un humano aumentaba la probabilidad de recibir comida ![]()
El comportamiento se transmitió culturalmente los ciervos jóvenes observan a los adultos y aprenden el gesto ![]()
Los etólogos que estudiaron el comportamiento confirmaron que no es solo reflejo de condicionamiento simple ![]()
Los ciervos inclinan la cabeza de forma diferente dependiendo del contexto distinguen entre una persona que tiene comida y una que no, y ajustan su comportamiento ![]()
Un gesto de cortesía que comenzó en los humanos.
Cruzó la barrera de la especie.
Y ahora los ciervos lo usan para comunicarse con nosotros.
