
Wow… Tengo que volver a escuchar el video, interesante hasta para poder entender a otras personas que a veces uno no entiende…ja,ja…(broma…)
Egregor: ¿Qué es esta entidad psíquica?
En el ámbito de lo esotérico y la psicología, el concepto de egregor ha generado interés desde hace siglos. Un egregor se corresponde con una entidad psíquica colectiva, formada y sostenida por la energía mental y emocional de un grupo de personas que comparten creencias, ideas o intenciones comunes. Estas entidades no son físicas, pero poseen un grado de autonomía relativo, actuando como amplificadores de la voluntad colectiva de quienes las crean. El término tiene raíces en la tradición occidental y se popularizó a través de estudios ocultistas y esotéricos del siglo XIX y XX. Su fuerza proviene de la concentración de pensamientos, emociones y rituales dirigidos hacia un objetivo común. De este modo, un egregor puede “alimentarse” del compromiso y la energía psíquica del grupo, desarrollando patrones de comportamiento que pueden influir en sus miembros o incluso cobra autonomía propia.
En otras palabras, un egregor no es una simple idea compartida, es una entidad psíquica colectiva o forma-pensamiento que surge de las creencias, pensamientos y emociones compartidas por un grupo de personas, adquiriendo una especie de “vida propia” y capacidad de influir en sus creadores, como una fuerza energética que se nutre de la atención y energía del grupo. Deriva del griego “egrégoroi”, que significa “vigilantes” o “despiertos”, y puede manifestarse en organizaciones, ideologías, religiones o incluso marcas, volviéndose más fuerte con el tiempo y el número de miembros.
Así pues, la influencia de un egregor se percibe en la cohesión del grupo, la motivación colectiva y, en algunos casos, en fenómenos de percepción extrasensorial experimentados por sus miembros. El egregor (significado) radica, por tanto, en su capacidad de existir gracias a la mente humana, pero con una autonomía suficiente para moldear la realidad psíquica de quienes lo alimentan. Esta característica lo distingue de otras entidades imaginarias individuales, como las tulpas, aunque ambos conceptos comparten raíces en la creación consciente de formas de pensamiento.