En el 2023, en el Zoológico de Skopje, Macedonia del Norte, ocurrió una historia tan conmovedora como trágica. Riste Trajkovski, cuidador de jirafas y querido por colegas y visitantes, falleció inesperadamente a los 44 años. Apenas unas horas después, también murió Floppy, la jirafa con la que compartía un vínculo especial. 

Riste era reconocido por su dedicación y por la conexión única que tenía con las jirafas del recinto. Sus fotografías junto a ellas habían viajado por todo el mundo, mostrando la ternura y confianza que compartían.
Ese mismo día, mientras el zoológico lloraba la pérdida de su cuidador, Floppy también partió. Los intentos del equipo por salvarla no fueron suficientes: un tumor maligno en el hígado, con metástasis en los pulmones, terminó con su vida.
El zoológico describió la jornada como “un día trágico” y recordó que tanto empleados como animales forman una gran familia. Floppy será recordada por sus patrones únicos, su carácter tranquilo y el cariño que despertaba en los visitantes.
“Una parte de nuestros corazones permanecerá vacía para siempre después de su partida”, escribieron en su despedida.
La historia de este dúo inseparable nos recuerda que los vínculos entre humanos y animales pueden ser tan profundos que trascienden la vida misma. Riste y Floppy se fueron casi al mismo tiempo, dejando un legado de amor, cuidado y conexión que seguirá inspirando a quienes creen en la fuerza de la empatía. ![]()
