La etimología de la palabra perro no se conoce con certeza
La etimología de perro es una de las más discutidas del español, y no se conoce con certeza.
Estas son las principales hipótesis:
Origen prerromano (la más aceptada)
Muchos lingüistas creen que perro procede de una lengua hablada en la península ibérica antes de la llegada de los romanos (una lengua prerromana).
No se ha identificado con seguridad cuál sería esa lengua, por lo que su origen sigue siendo incierto.
Palabra expresiva o infantil Otra teoría propone que perro nació como una palabra afectiva o expresiva, similar a los nombres cariñosos o imitativos que suelen darse a los animales. Con el tiempo habría reemplazado al término latino.
Otras hipótesis
Se han sugerido conexiones con lenguas celtas, íberas o incluso con otras lenguas europeas, pero ninguna ha reunido pruebas suficientes para ser aceptada de forma general.
En latín, la palabra habitual para “perro” era canis. De ella derivan numerosas palabras del español, como:
canino
can
caniche
canícula (originalmente relacionada con la “estrella del perro”, Sirio).
Lo llamativo es que, a diferencia de la mayoría de las lenguas romances, el español sustituyó casi por completo el descendiente de canis por perro como nombre común del animal.
El término can sobrevivió, pero hoy tiene un uso principalmente literario, poético o técnico.
En resumen, el origen de “perro” sigue siendo desconocido. La explicación más aceptada es que proviene de una voz prerromana o de una creación expresiva del español antiguo que terminó desplazando al heredero del latín canis.

