La historia de un infiel muy cortez

El 15 de abril de 1912, cuando el RMS Titanic se fue al fondo del Atlántico se llevó miles de historias, entre ellas la de Benjamín Guggenheim, una de las preferidas de “Efemérides Históricas”. Este empresario hijo de Meyer Guggenheim, magnate de la minería y la metalmecánica, no poseía la destreza empresarial de su padre por lo que este se sentía avergonzado. A pesar de tener una familia constituida, estaba casado con Floretta Seligman y tenían una hija, Peggy Guggenheim, Benjamin solía ausentarse de su hogar con excusas empresariales para hacer viajes con amantes, justamente viajaba en el Titanic con la cantante Francesa “Léontine Aubart”, sin embargo ella se salvó y él se hundió con el barco. Cuando se iniciaron los juicios a la White Star Lines y a las compañías de seguros surgieron casos extraños, uno de ellos era el de “Benjamín Guggenheim”, nadie en su familia se explicaba cómo estando en primera clase no había abordado un bote salvavidas, fue allí que varios oficiales de cubierta relataron lo ocurrido. La noche del 14 de Abril fue despertado por el encargado de los camarotes de primera clase para que se pusiera el chaleco salvavidas y se dirigiera a cubierta, Benjamín, en un principio minimizó el episodio, pero cuando se dio cuenta de lo que se avecinaba decidió llevar a su amante y su criada a un bote salvavidas. A pesar de tener un lugar en él, por ser de primera clase, solo ayudó a las mujeres, se despidió de ellas con la promesa de volver a viajar en Titanic de regreso a Inglaterra y regresó a su camarote. Le dijo a su ayudante Giglio, “si he de morir, será como un caballero”, se puso su traje de etiqueta y se dirigió al salón principal donde consiguió un Brandi y se sentó a esperar su destino, Giglio le preguntó porque no intentaba subir a un bote, a lo que Benjamín respondió “Ninguna mujer morirá a bordo de este barco porque un Guggenheim se haya portado como un cobarde”. Así fue que Benjamín se convirtió en uno de los muertos en el Titanic, solo por esa frase merecía el respeto de su padre y un lugar en nuestra humilde página de recuerdos.

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